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La quiropráctica ha sido estigmatizada durante mucho tiempo como un simple tratamiento para el dolor articular o muscular. Sin embargo, los avances científicos y las aplicaciones progresivas de esta práctica revelan una visión muy diferente. Aquí explicaré por qué los enfoques quiroprácticos modernos consideran cada vez más el papel del cerebro y el sistema nervioso central en el funcionamiento general y la recuperación.
La primera escuela de quiropráctica se inauguró en 1897, partiendo de la filosofía de que el cuerpo puede considerarse una "máquina". Su fundador, Daniel David Palmer, trató a un hombre que había perdido parcialmente la audición tras una dislocación vertebral, la cual, con la corrección quirúrgica, le devolvió la capacidad auditiva.
Adelantándose a su tiempo, el concepto era que las articulaciones y las subluxaciones (dislocaciones) podían manipularse en sincronía con el sistema nervioso central para tratar una amplia gama de afecciones físicas. En contraste, hoy en día, la gran mayoría del público cree que la quiropráctica solo es eficaz para el dolor de cuello y/o lumbar. Hoy en día, muchos profesionales están ampliando el alcance de la aplicación de la quiropráctica.

El drástico auge de la neurociencia y el conocimiento médico en las últimas décadas ha revelado la estrecha relación entre el cerebro y el cuerpo, en particular a través de la complejidad del sistema nervioso central. Esto ha allanado el camino para un enfoque más holístico de la atención médica, que va más allá del tratamiento aislado de los síntomas.
Por ejemplo, en medicina deportiva, las investigaciones demuestran que las lesiones del ligamento cruzado anterior (LCA) afectan las funciones cognitivas, lo que a su vez afecta las habilidades motoras, prolongando significativamente el tiempo de recuperación. Las investigaciones también han demostrado que problemas cognitivos, como las microconmociones cerebrales, también pueden ser la causa principal de las lesiones del LCA. Esto ha llevado a algunos científicos a redefinir las lesiones del LCA como lesiones principalmente cerebrales.
Los últimos avances científicos muestran que los problemas cognitivos, o la incapacidad del cerebro para adaptarse y recuperarse del estrés mental o fisiológico, pueden contribuir a una serie de problemas funcionales persistentes.
La atención quiropráctica progresiva actual personifica este nuevo paradigma. Las investigaciones demuestran que los ajustes quiroprácticos pueden influir en los patrones de actividad neuronal, por ejemplo, la actividad en la corteza prefrontal (los centros de control del cerebro). Actualmente se reconoce que existen diferentes tipos de afecciones médicas que pueden beneficiarse de los ajustes.

Pregúntale a cualquiera qué controla cada función de tu cuerpo y seguramente te responderá: ¡tu cerebro! Esto nos lleva a una pregunta importante: si sabemos que el cerebro controla y coordina todo nuestro cuerpo, ¿por qué tantos tratamientos médicos se centran en aspectos ajenos a la función cerebral?
Hace poco más de 7 años, cambié el enfoque de mis servicios quiroprácticos, pasando del paradigma musculoesquelético tradicional al tratamiento del cerebro y el sistema nervioso central. Fundé Truchiro , una empresa comprometida con un tratamiento quiropráctico verdaderamente basado en el cerebro.
La respuesta fue notable, lo que resultó en tratamientos exitosos para más de 500 pacientes por semana, lo que generó la necesidad de expandir rápidamente los servicios de Truchiro. Actualmente, ayudo a innumerables quiroprácticos a adaptar sus servicios al enfoque basado en el cerebro, incorporando herramientas como EEG y NeuroTracker para evaluar y apoyar la integración cognitivo-motora.
El objetivo es romper con la mentalidad restrictiva del dolor de cuello y espalda para acercar la atención quiropráctica a un público mucho más amplio. Por eso utilicé el término «del dolor al cerebro», para pasar del tratamiento de síntomas articulares o musculares específicos al tratamiento de la salud general de la persona.
Los siguientes ejemplos reflejan experiencias individuales en un marco de atención supervisada. Los resultados varían, y estos casos no deben interpretarse como resultados clínicos universales.

Utilizando la atención quiropráctica correctiva basada en el cerebro, hemos trabajado con pacientes que experimentan diversos problemas de salud complejos. A continuación, presentamos tres casos de éxito que ilustran lo que este enfoque puede ofrecer.
Libby llevaba años sufriendo dolores de cabeza, lumbalgia, dolor de cadera, espasmos en los hombros, ansiedad, fatiga, depresión y reflujo gástrico. Durante su evaluación inicial, un examen quiropráctico cerebral detectó que Libby tenía un estrés severo en el cerebro y el sistema nervioso.
Libby aceptó un plan de atención basado en el cerebro y se comprometió a seguirlo. Tras seis semanas de tratamiento, reportó mejoras en varios de sus síntomas a lo largo del tratamiento.
Michael acudió a la consulta con dolor lumbar, reflujo ácido (ERGE), dificultad para dormir e hipertensión. Su médico de cabecera lo había tratado con medicamentos recetados, que no le habían ayudado en absoluto.
Tras iniciar la quiropráctica cerebral, su espalda baja volvió a funcionar correctamente y sin dolor. Reportó una menor dependencia de ciertos medicamentos y mejoras en el sueño y la comodidad. Michael siguió nuestro plan correctivo quiropráctico cerebral y nunca faltó a una cita; continúa manteniendo su progreso y salud general con visitas regulares.
Lori acudió a la consulta porque sufría un dolor intenso en el cuello, los hombros, la espalda y las piernas. Le habían diagnosticado fibromialgia. En una escala del 1 al 10, ese dolor era un 10 cuando llegó por primera vez. Había estado consultando con un reumatólogo y recibía tratamiento con inyecciones de anestesia en los hombros y la zona lumbar cada 4 meses, además de tomar antiinflamatorios, pero sin alivio.
Tras aproximadamente 12 meses de tratamiento quiropráctico basado en el cerebro y de recibir ajustes quiroprácticos específicos, Lori informó de una reducción significativa de las molestias y una mejora en su funcionamiento diario con el tiempo. Lori comentó: «Este tratamiento es una forma suave y menos invasiva de ayudar a que mi cuerpo se sienta y funcione mejor. Me ha ayudado más que cualquier otra cosa».
A continuación se presentan algunos de los beneficios clave de los servicios quiroprácticos al pasar del dolor al cerebro.
- La integración de consideraciones cognitivas puede mejorar la forma en que se evalúa el progreso del paciente, lo que conduce a mejores resultados.
- Los pacientes aprenden que el ajuste quiropráctico se trata del cerebro y no solo del dolor.
- El progreso del paciente se puede medir y seguir objetivamente desde un punto de vista basado en el cerebro.




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