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La neurociencia, un campo de investigación prolífico, está en plena explosión de descubrimientos año tras año. Desde el descubrimiento de que generamos nuevas neuronas a partir de células progenitoras hasta bien entrada la vejez, hasta el hallazgo de maneras de programar directamente la actividad cerebral mediante la optogenética, puede ser difícil mantenerse al día con las últimas revelaciones. Aquí tienes tres descubrimientos sorprendentes que podrían desafiar tus ideas preconcebidas sobre el funcionamiento del cerebro.

Venerada en muchas culturas durante siglos, los neurocientíficos recién ahora están comenzando a desentrañar objetivamente qué es lo que hace que la meditación sea un estado tan especial de actividad cerebral.
El neurocientífico estadounidense Richard Davidson realizó un estudio científico para determinar el gran impacto del trascendentalismo en nuestro cerebro. Analizó la mente de meditadores experimentados que habían practicado hasta 62 000 horas, ¡el equivalente a más de siete años de meditación ininterrumpida! Esto reveló una diferencia fundamental entre los maestros zen y la gente común.
La práctica constante de la meditación potenció la capacidad de sus cerebros para producir ondas gamma. Las ondas cerebrales son impulsos masivos de actividad eléctrica rítmica que resuenan a través de las redes neuronales, de forma similar a como los grupos musculares se activan al unísono. Las ondas cerebrales gamma son los impulsos de mayor frecuencia y están asociadas con la atención, la memoria y el procesamiento simultáneo de información en diferentes áreas del cerebro.
Las ondas gamma de los supermeditadores ya estaban elevadas por encima de los niveles normales cuando no meditaban. Sin embargo, al pedirles que se concentraran en la compasión, sus niveles gamma se dispararon hasta un 800 % más rápido. Si lo comparamos con el rendimiento físico, sería como correr a velocidades sobrehumanas.
Daniel Goleman, coautor con Davidson, resumió la revelación.
"Debemos asumir que el estado especial de conciencia que se observa en los meditadores de más alto nivel es muy similar a algo descrito en la literatura clásica sobre meditación hace siglos, es decir, que existe un estado del ser que no es como nuestro estado ordinario"

Si tuviéramos que elegir una cosa que nos hace genuinamente humanos, probablemente sería el humor. La risa activa regiones en el centro de nuestro cerebro, lo que influye considerablemente en las emociones y la formación de la memoria. También tiene efectos fisiológicos distintivos: reduce el dolor y mejora la frecuencia cardíaca, los anticuerpos y el funcionamiento de los vasos sanguíneos.
Mediante un enfoque experimental en la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, neurocientíficos y neurocirujanos intentaron modificar este comportamiento humano para lograr una cirugía más segura. Al estimular las fibras de materia blanca que comunican el sistema límbico, provocaron risa instantánea en los pacientes en la mesa de operaciones.
Este efecto fue precedido por una sensación de calma y satisfacción, incluso estando inconsciente. La principal ventaja fue que esto ayudó a prevenir el riesgo de que los pacientes, presas del pánico, despertaran prematuramente de la neurocirugía, lo que permitió operaciones más seguras.
Teniendo en cuenta que la risa es la mejor medicina, conocida por aliviar, por ejemplo, los efectos de la depresión, esta forma de juego cognitivo podría convertirse en una herramienta futura para regular nuestro bienestar mental y físico.

Un equipo internacional de investigadores investigó recientemente Arc, una proteína esencial para la formación de la memoria. Los neurocientíficos descubrieron que Arc posee propiedades en su funcionamiento muy similares a las del retrovirus del VIH, a diferencia de cualquier otra proteína no viral. Esto le permite transferir ARN a las neuronas, lo que sorprendió a los investigadores que descubrieron este comportamiento.
Sorprendentemente, hasta el 15% del ADN humano proviene de ADN viral que se incorporó a nuestros genes a lo largo de la evolución. Generalmente se le consideraADN basura, aunque en algunos casos desempeña un papel fundamental en nuestra condición humana. Por ejemplo, juega un papel central en el desarrollo del útero en las hembras de mamíferos.
Aunque aún se necesitan pruebas contundentes, parece que las proteínas Arc evolucionaron hace 350-400 millones de años como un retrovirus muy temprano e insertaron su material genético en el ADN animal, lo que dio lugar a nuestros cerebros actuales. Sin Arc, no hay memoria a largo plazo. Al igual que la ciencia sobre nuestro microbioma, esta línea de investigación es muy reciente, pero ya está arrojando luz importante sobre lo que realmente nos hace humanos.
Este fascinante hallazgo de una coevolución viral que está detrás de una de nuestras funciones cerebrales esenciales es un ejemplo del joven y enigmático campo de la neurociencia. Si bien se están logrando numerosos avances, es evidente que aún queda mucho por descubrir.
Esté atento a nuestro blog de fin de año sobre los principales descubrimientos en neurociencia de 2019. Mientras tanto, puede ponerse al día consultando estos artículos.




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