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Todos lo hemos visto: ese momento en que un atleta se desploma al suelo, inmovilizado o retorciéndose de dolor insoportable. Desde distensiones hasta esguinces, parece que las lesiones en el deporte son inevitables. En el mejor de los casos, el atleta se rehabilita eficazmente y regresa rápidamente a la competición. En el peor de los casos, la lesión pone fin a su carrera.
Existe la idea errónea de que cada vez que se entra al campo de juego, se corre el riesgo de sufrir algún tipo de lesión. Sin embargo, en la mayoría de los casos, las lesiones deportivas se pueden prevenir. Es importante estar atento al hacer ejercicio y escuchar a tu cuerpo. Sin más preámbulos, aquí tienes las tres lesiones más comunes en el deporte:
Esta lesión ocurre cuando los ligamentos del tobillo se desgarran o se estiran demasiado. Suele ocurrir en la parte exterior del tobillo, al girar el pie. Como resultado, el ligamento de la parte exterior del tobillo se estira más de lo que puede.
Tu cuerpo reacciona con síntomas como hinchazón, moretones, sensibilidad, picazón o rigidez en el tobillo. Muchos esguinces de tobillo ocurren en deportes que implican muchos saltos. El riesgo también es mayor si existe la posibilidad de pisar el pie de alguien. Entre estos deportes se incluyen el baloncesto, el fútbol y el voleibol.
El ligamento cruzado anterior (LCA) discurre por detrás de la rodilla, entre el fémur y la tibia. La distensión del LCA puede ocurrir cuando un jugador desacelera repentinamente, intenta cambiar bruscamente la dirección de la carrera, hiperextiende la rodilla o pivotea en el mismo lugar.
Los síntomas pueden incluir dolor repentino e intenso en la rodilla, sensación de laxitud articular, hinchazón o incapacidad para apoyar peso sobre la articulación sin dolor. Entre los deportes con alto riesgo de distensión del ligamento cruzado anterior (LCA) se incluyen el fútbol y el béisbol.
Esta lesión se produce por el uso excesivo de los músculos del brazo, antebrazo y mano. Sorprendentemente, solo un pequeño grupo de personas diagnosticadas con codo de tenista lo desarrollan al jugar al tenis. Sin embargo, el riesgo es alto en deportes de raqueta como el squash o el ráquetbol. En quienes padecen codo de tenista, el dolor se concentra en la parte exterior del brazo, donde el antebrazo se une al codo.
Al usar el brazo constantemente con movimientos repetitivos, los tendones del extremo del codo delextensor radialpueden sufrir pequeños desgarros. Como resultado, estos desgarros provocan inflamación, lo que tensiona el brazo y hace que levantar y agarrar objetos resulte doloroso.
Para prevenir lesiones, cada entrenamiento debe comenzar con un calentamiento suave. Calentar aumenta el flujo sanguíneo a los músculos, aumenta la flexibilidad y podría reducir las lesiones.
También existen herramientas de entrenamiento cognitivo que ayudan a fortalecer la visión periférica. Una mayor capacidad de procesamiento visual puede prevenir lesiones, ya que permite anticipar mejor las acciones del oponente y reaccionar con mayor rapidez. Esto puede marcar la diferencia entre esquivar al oponente y chocar de frente con él. ¡Mantente a salvo!




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