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El desarrollo infantil no se limita a satisfacer sus necesidades físicas. Igual de importante es nutrir y desarrollar su salud mental. Una buena salud mental permite al niño desarrollar habilidades sociales y cognitivas.
Si usted es padre, sabe que una buena nutrición a través de una dieta adecuada es una forma de proporcionar el alimento que su hijo necesita para su desarrollo físico y mental.
Además, otros factores como tener amigos, familia y un entorno seguro también contribuyen a desarrollar la confianza en sí mismo y el sentido de responsabilidad en su hijo. Este artículo analiza las claves para guiar positivamente el desarrollo de un niño y contribuir a mejorar su salud mental.
Una buena salud mental brinda a los niños una mejor oportunidad de tener éxito en sus estudios y de integrarse mejor en la sociedad. La salud mental se complementa con la salud física y afecta la forma en que un niño piensa, siente y actúa.
Estar mentalmente sano permite a los niños alcanzar hitos emocionales y de desarrollo, resolver problemas de manera efectiva y aprender habilidades sociales para funcionar bien en el hogar, la escuela y la comunidad.
Los niños tienen distintos niveles de necesidades de salud mental. Un conjunto de métodos puede funcionar para un niño y otro para otro. Aquí tienes algunas maneras específicas de ayudar a tu hijo a desarrollar una mentalidad saludable.

Una forma de que los niños se sientan seguros de sus acciones es reconocer sus logros e incluso elogiarlos. Hablarles e incluso hacer pequeños gestos como sonreírles y darles palmaditas en el hombro puede contribuir mucho a mejorar su autoestima.
Los niños también pueden desarrollar más confianza en sí mismos si les fijas metas realistas que puedan alcanzar. Por ejemplo, pedirle a tu hijo que obtenga la máxima puntuación en un examen escolar puede ser un gran obstáculo para él y desalentador si no aprueba. En cambio, darle un rango de puntuación, por ejemplo, alrededor del 80 % o superior, probablemente le permitirá alcanzar tus expectativas y le dará un impulso de confianza.
Incluso si el niño sigue fallando, es mejor evitar ser condescendiente o menospreciarlo. Considere preguntarle qué siente, luego hablen sobre lo que ustedes y el niño deberían hacer en el futuro y ofrézcanle consuelo.
Otra manera de que tu hijo se sienta seguro de sí mismo es contarle tus errores o dificultades pasadas. Quizás puedas contarle tu experiencia de infancia en una situación similar a la suya. Así, tu hijo podrá sentir que no está solo en su lucha y podrá recuperarse con tu apoyo.

El juego es una parte importante de la infancia de tu hijo. Esta actividad no solo proporciona diversión y un descanso de las actividades escolares. Jugar también beneficia a tu hijo al permitirle desarrollar su creatividad, imaginación y habilidades para resolver problemas.
Puedes dejar que tu hijo experimente el juego:
● Fomentar el juego : Los niños son pequeños una vez y necesitan aprovechar al máximo esa etapa a través del juego. El juego les brinda la oportunidad de resolver problemas e incluso desarrollarse física y mentalmente.
● Dejar que jueguen con otros niños : Jugar con otros niños permite que tu hijo socialice y haga amigos. Además, tener otros niños con quienes jugar le permite aprender sobre cooperación y trabajo en equipo.
● Participar en sus juegos : Jugar se vuelve más divertido cuando se hace con los padres u otros familiares. Además, permite que el niño se desarrolle más rápidamente.
Por ejemplo, es posible que su hijo se divierta más jugando a juegos de mesa como Scrabble, Monopoly o ajedrez con jugadores adultos, como sus padres o cuidadores.
Los adultos que comprenden mejor el juego pueden explicárselo a los niños para que entiendan las reglas más fácilmente.
● Jugar por diversión, no por competición : La competición no es mala. Sin embargo, es posible que el niño no disfrute tanto del juego si solo juega para ganar.
Esta mentalidad puede hacer que el niño se sienta frustrado si ve la derrota como algo malo.
En cambio, deja que el niño se divierta. Tendrá una mejor oportunidad de aprender y desarrollarse, independientemente del resultado del juego.

Parte del aprendizaje y desarrollo de un niño incluye actuar por sí mismo y ser independiente. De esta manera, puede aprender nuevas habilidades y tomar decisiones ante situaciones imprevistas.
Sin embargo, también deben aprender qué acciones y comportamientos son inaceptables. Además, deben aprender a asumir la responsabilidad, especialmente si su comportamiento tiene consecuencias negativas.
Supongamos que estableces reglas en casa que le dicen a tu hijo que no corra demasiado rápido. A pesar de esas reglas, tu hijo decide correr y termina rompiendo un jarrón caro. En ese caso, debes hacerle entender por qué estableciste esas reglas y explicarle las consecuencias de sus acciones para que no lo vuelva a hacer. Por ejemplo, un jarrón roto podría causarle lesiones a tu hijo o a otras personas.
Al aprender sobre la responsabilidad y las consecuencias, los niños tienen más probabilidades de desarrollar habilidades sociales y una conducta adecuada en la escuela o en lugares públicos.

Su hijo debe experimentar amor, aceptación y seguridad en su hogar. Para ello, debe reconocer que ningún niño es perfecto y que su ritmo de aprendizaje y desarrollo puede ser diferente al que usted espera.
Demostrarles amor incondicional a tus hijos puede permitirles confiar más en ti y hablar de sus logros y dificultades. Desarrollarán su confianza sabiendo que los escucharás y los guiarás.
El amor incondicional no significa tolerar las malas acciones. Debes dejarle claro a tu hijo que eres firme y consecuente con tus decisiones, y que tu método de disciplina es justo.

Los niños pueden experimentar miedo, incertidumbre y una sensación de vulnerabilidad. Estos sentimientos son normales y justificados, y no hay que ignorarlos.
Lo importante es que reconozcas los miedos de tu hijo y le digas que aún puede sentirse seguro en tu compañía. Un entorno reconfortante implica tanto seguridad social como física.
La salud mental no debe describirse simplemente como tener o no un trastorno mental. Más bien, es un continuo que los padres deben abordar con distintos niveles de atención y desarrollo adaptados a cada niño.
Si bien este artículo menciona varias maneras de desarrollar eficazmente la salud mental de su hijo, esta lista no es exhaustiva. Quizás descubra otros métodos que funcionen mejor para usted y su hijo.
Si necesita más información o ayuda sobre la salud mental de su hijo/a, consulte con un psicólogo o terapeuta cognitivo-conductual. Si desea encontrar terapia profesional o explorar opciones de tratamiento, visite MentalHealth.gov para comenzar.




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