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Como informamos a finales del año pasado, la neurociencia es un campo de investigación en pleno auge con nuevos descubrimientos. 2018 no fue la excepción, y ha presenciado numerosos avances para la salud humana. Aquí presentamos 5 hallazgos clave de la neurociencia este año.
Este año, por primera vez, investigadores probaron el uso de células madre reprogramadas en el cerebro de un paciente con enfermedad de Parkinson. En esta enfermedad, las células que actúan como neurotransmisores pueden morir, lo que provoca temblores y problemas de coordinación motora. Hasta la fecha, no existe cura para esta enfermedad.
Investigadores de la Universidad de Kioto trasplantaron células madre directamente al cerebro del paciente. Las células provenían de la piel de un donante anónimo, y se implantaron un total de 2,4 millones de células en 12 puntos del cerebro.
El ensayo clínico continúa, pero los resultados son prometedores hasta la fecha. Se espera que se restauren suficientes neuronas perdidas para aliviar los síntomas asociados a la enfermedad. Estudios previos en animales muestran resultados prometedores, y se espera que otros 6 pacientes inicien el tratamiento próximamente.
Neurocirujanos del Hospital Universitario de Lausana colocaron una serie de electrodos controlados inalámbricamente en el espacio que rodea la columna vertebral de tres pacientes. Los pacientes presentaban daños en la médula espinal que les habían causado años de parálisis de la parte inferior del cuerpo, impidiéndoles caminar. Se aplicó estimulación eléctrica siguiendo un patrón diseñado para activar los grupos de neuronas motoras en el momento oportuno para caminar. En cuestión de días, los pacientes pudieron caminar en una cinta de correr con un arnés.
El éxito de la técnica depende de pulsos eléctricos sincronizados con precisión y una rehabilitación intensiva, una combinación de estimulación y activación. Tras varios meses, fue posible comenzar a caminar sin ayudas ni estimulación eléctrica, y todos los pacientes continúan progresando de forma lenta pero constante con el tiempo.
Se sabe desde hace tiempo que el ejercicio puede mejorar habilidades cognitivas clave, como el aprendizaje y la memoria. En un laboratorio de fisiología de la Universidad de Hokkaido en Sapporo, Japón, neurocientíficos realizaron pruebas en ratones en cintas de correr para observar cómo esto modificaba sus cerebros.
Investigaciones previas habían demostrado que los ratones pueden duplicar la cantidad de neuronas nuevas que generan al nadar a través de laberintos. Sin embargo, este estudio reveló que el ejercicio en una rueda giratoria también mejoraba su memoria de los laberintos. Se sabe que el ejercicio libera proteínas y otras moléculas del tejido muscular, graso y hepático, lo que puede aumentar la neurogénesis e incluso el volumen de ciertas regiones cerebrales.
Este estudio fue más allá al descubrir que el ejercicio puede desencadenar epigenéticos en el cerebro para regular mejor la plasticidad sináptica y cognitiva. La epigenética, un campo de la biología en rápido crecimiento, nos permite reconfigurar nuestro ADN para adaptarnos a nuestro entorno. Los hallazgos demuestran que el acondicionamiento físico puede cambiar nuestra identidad, de maneras beneficiosas para la salud cognitiva.
Una investigación experimental dirigida por el neurocientífico Joel Voss en la Universidad Northwestern descubrió que la tACS (Estimulación Transcraneal por Corriente Alterna), aplicada a bajas corrientes, mejoró moderadamente la memoria episódica en adultos sanos. Se utilizaron pruebas neuropsicológicas pre y postoperatorias, junto con resonancias magnéticas funcionales, que revelaron que la red corticohipocampal está implicada en la mejora de la memoria.
Este estudio representa un paso clave para comprender los diversos beneficios quela estimulación cerebralpuede tener sobre las funciones cognitivas. Sin embargo, este campo de investigación aún se encuentra en sus primeras etapas, ya que todavía queda mucho por comprender sobre la mecánica de cómo se modifica la actividad eléctrica a nivel neuronal. Otro desafío es que los efectos pueden variar de una persona a otra por razones aún desconocidas.
Este año, neurocientíficos publicaron en Nature Communications que el ultrasonido y las microburbujas pueden utilizarse para controlar de forma segura la barrera hematoencefálica en pacientes con enfermedad de Alzheimer. Esta investigación es prometedora porque abre la puerta a la administración de terapias que, de otro modo, no podrían acceder al cerebro.
El método consiste en dirigir ondas ultrasónicas a través de puntos focales que generan microburbujas en la barrera hematoencefálica, abriendo eficazmente pequeñas fisuras con gran precisión. El tratamiento se considera seguro porque las fisuras se sellan de forma natural en 24 horas, sin efectos secundarios.
Los expertos creen que con más investigaciones esto podría hacerse de una manera muy focalizada, dirigiendo los medicamentos a regiones cerebrales muy específicas para las necesidades de diferentes problemas de salud cognitiva.
Si desea comparar los avances de este año con los de 2017, consulte nuestro blog anterior.
7 avances importantes en neurociencia en 2017
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