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Como sabe cualquiera que haya realizado un examen de conducir, conducir es una tarea compleja que exige diversas habilidades mentales. Un equipo de nueve neurocientíficos del Laboratorio Faubert de la Universidad de Montreal utilizó sofisticadas simulaciones de conducción y evaluaciones NeuroTracker para comprobar si las capacidades cognitivas podían revelar qué personas corren mayor riesgo al volante.
En un estudio histórico que duró varios años, 115 conductores jóvenes (de 18 a 21 años), de mediana edad (de 25 a 55 años) y mayores (de 70 a 86 años) pusieron a prueba sus habilidades al volante en el VS500M, un simulador de conducción de alta tecnología construido con piezas reales de automóviles y dirección con retroalimentación de fuerza. Inmersos en una pantalla con un campo de visión de 180°, los participantes pasaron dos horas conduciendo en entornos urbanos y rurales, así como en carretera. Cada escenario incluyó eventos peligrosos que obligaron a responder a emergencias para evitar accidentes con otros vehículos o peatones. Los conductores tuvieron que girar o frenar bruscamente para reaccionar con seguridad ante situaciones potencialmente mortales.
El simulador capturó una gran cantidad de datos sobre el rendimiento al volante, incluyendo 18 medidas específicas de la habilidad al volante. Estos se analizaron rigurosamente para detectar no solo errores, sino también matices en el comportamiento al volante, como la distancia de anticipación a la que un conductor comienza a responder ante una amenaza inminente. Con el objetivo de abrir nuevos caminos en la investigación con simuladores de conducción, este nuevo nivel de análisis permitió a los investigadores revelar habilidades mal adaptadas que podrían contribuir a una conducción potencialmente de alto riesgo.
Se sabe que cuando la demanda de recursos mentales supera la capacidad disponible, la habilidad para conducir puede verse seriamente afectada. Por ello, el equipo de investigación comparó el comportamiento al volante en escenarios de carga cognitiva baja, media y alta. Posteriormente, evaluaron esta carga en relación con la edad y la experiencia al volante para identificar qué combinación de factores aumenta el riesgo de sufrir accidentes de tráfico.
Investigaciones anteriores han demostrado que los conductores jóvenes tienden a ser menos seguros en la carretera debido a la falta de experiencia y a una mayor tendencia a asumir riesgos, mientras que los conductores mayores tienden a ser menos conscientes y a reaccionar más lentamente, y lo compensan conduciendo más despacio.
En el simulador, a los conductores no se les indicó la velocidad a la que debían conducir, lo que les permitió comportarse con mayor naturalidad. Como era de esperar, las personas mayores conducían mayoritariamente a menor velocidad. Curiosamente, los conductores experimentados de todas las edades también tendían a conducir a menor velocidad que los inexpertos. Los participantes más jóvenes tenían mayor probabilidad de verse involucrados en situaciones de riesgo que los conductores mayores, y tras percibir posibles amenazas, los conductores mayores actuaban defensivamente antes que los jóvenes. Sin embargo, los conductores mayores también tenían menos probabilidades de identificar las amenazas con tiempo suficiente para reaccionar adecuadamente. Los investigadores sugirieron que este comportamiento podría estar relacionado con cambios perceptivo-cognitivos asociados con el envejecimiento.
En términos de estrategias para responder a eventos peligrosos, los conductores más jóvenes tendían a favorecer los movimientos de dirección para evitar accidentes, mientras que los conductores mayores eran más propensos a frenar abruptamente.
NeuroTracker mide la capacidad de un individuo para captar e integrar información relevante en un entorno visual altamente complejo. Si bien estudios previos sobre conducción han comparado medidas aisladas de la función cognitiva, como la memoria de trabajo, NeuroTracker se utilizó como una prueba integradora y dinámica para ser más relevante para las capacidades cognitivas más amplias implicadas en la conducción.
El análisis estadístico de los resultados de NeuroTracker demostró que predecían eficazmente un mayor riesgo de colisión. Más específicamente, los datos NeuroTracker predijeron la velocidad de dirección y la distancia a la que se realizaron grandes maniobras de dirección, lo que sugiere que la velocidad de procesamiento mental podría ser un factor en la toma de respuestas evasivas más tempranas.
Las puntuaciones más bajas NeuroTracker también se correlacionaron significativamente con una velocidad de conducción promedio más lenta para los adultos mayores, lo que proporciona evidencia a la teoría de que conducir más despacio está relacionado con los efectos cognitivos del envejecimiento, en lugar de simplemente ser más cuidadoso.
Se descubrieron resultados muy similares en un estudio separado de 2017, nuevamente utilizando NeuroTracker y evaluaciones con simuladores de conducción, pero centrado solo en conductores de mayor edad.

Si bien evaluar las habilidades de conducción de las personas mediante simuladores es una buena idea en teoría, no resulta práctico debido a su elevado coste. Sin embargo, las pruebas cognitivas avanzadas como NeuroTracker son económicas, se completan en cuestión de minutos y pueden realizarse en casa. Este estudio demuestra que dichas medidas perceptivo-cognitivas pueden revelar factores subyacentes a los riesgos al volante e incluso ayudar a identificar a personas que utilizan conductas compensatorias al conducir, pero que aún presentan un mayor riesgo.
Aunque NeuroTracker es una evaluación cognitiva científica, su principal uso lo utilizan muchas personas en todo el mundo para mejorar el rendimiento humano, incluyendo atletas de élite, fuerzas especiales militares y pilotos de Fórmula 1. Con evidencia de una rápida mejora en una amplia gama de funciones cognitivas de alto nivel relevantes para la conducción, así como una gran transferencia a las habilidades de rendimiento, podría proporcionar un medio no solo para identificar a quienes corren riesgo en la carretera, sino también para mejorar sus habilidades de conducción segura. El profesor Faubert, investigador del estudio, comentó: «Es evidente la gran relevancia de este tipo de herramienta cognitiva para evaluar las habilidades de conducción, pero veo un potencial aún mayor para mejorar esas habilidades en personas de todas las edades».
Escenarios de simulación de conducción y medidas para evaluar fielmente las conductas de riesgo al volante: un estudio comparativo de diferentes grupos de edad de conductores
http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0185909
Los umbrales de velocidad de seguimiento tridimensional de múltiples objetos se asocian con medidas de rendimiento de conducción simulada en conductores mayores
http://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1541931213601505




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