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Aunque la capacidad de mantener la atención varía considerablemente de una persona a otra, caracterizar estas diferencias individuales ha sido tradicionalmente difícil de medir. Un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Yale adoptó un enfoque novedoso para comprender las características de la resistencia mental. Previamente, habían establecido que el patrón de conectividad cerebral de cada persona es único, por lo que llevaron ese enfoque un paso más allá para ver si estos patrones podrían proporcionar una nueva forma de medir las características de atención de cada persona. Más específicamente, los patrones de conectividad son actividad sincrónica observada en distintas partes del cerebro, cuya importancia está siendo respaldada por la neurociencia, que demuestra que la forma en que el cerebro interactúa consigo mismo es clave para el rendimiento cognitivo.
Los investigadores asignaron a 25 participantes una tarea de atención continua que consistía en reconocer ciertas imágenes presentadas en una secuencia larga y luego responder a ellas, o inhibir las respuestas. Cada tarea duraba más de 30 minutos. Esto proporcionó una medida de atención sostenida basada en la precisión del reconocimiento y la respuesta. Durante la prueba, se registraron mapas detallados de la actividad cerebral continua en 268 regiones cerebrales distintas. El análisis de estos datos mostró la conexión funcional de cada región con las demás.
Los resultados revelaron cientos de perfiles de conectividad relacionados específicamente con el desempeño de la tarea, y la naturaleza de estos perfiles proporcionó predicciones significativas del desempeño de las personas. Quizás más interesante aún, también analizaron escáneres cerebrales de los participantes en reposo, lo cual también fue predictivo (aunque menos que en estado activo), y más específicamente, podría revelar características del TDAH. Curiosamente, este enfoque de firmas de conectividad sugiere la posibilidad de evaluar la capacidad atencional sin realizar pruebas físicas.

Este es un nuevo enfoque centrado en un aspecto de la inteligencia, pero podría evolucionar hacia una técnica multifacética para identificar funciones cognitivas más amplias, así como afecciones relacionadas con el deterioro cognitivo. Por lo tanto, será sin duda interesante seguir este campo de la neurociencia. También tiene el potencial de revelar los efectos del entrenamiento NeuroTracker , que, si bien es una tarea visual, ha demostrado mejorar las capacidades en diversas regiones de la función cerebral. También podría ser posible observar si el entrenamiento modifica la firma de conectividad de una persona.




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